PostHeaderIcon Mujeres de Puebla se manifiestan por sus derechos

A través de un performance, las ciudadanas expusieron la alarmante problemática de violencia que padecen las mujeres, sobre todo por estigmas como la manera de vestir

PERFORMANCE Integrantes de diversas organizaciones sociales realizaron un performance en la plaza del zócalo angelopolitano, retomando el movimiento llamado La Marcha de las Putas, que pretende concientizar a la sociedad masculina acerca de la violencia verbal y la discriminación que sufren las mujeres en la calle. (Foto: Víctor Hugo Rojas).





Liberándose a través del maquillaje, las pestañas postizas, las minifaldas, los altos tacones y las medias de red, las mujeres de Puebla se manifestaron en repudio del acoso sexual en los distintos núcleos sociales, pero sobre todo en contra de la intimidación que diariamente padecen en la calle.
Gritando consignas como "No soy una vagina, tampoco unos pechos, sólo una mujer que defiende sus derechos" "Se aceptan halagos, ofensas no" "Lucir bien no es provocar" entre otras, decenas de mujeres realizaron un performance en el zócalo de la ciudad para exigir respeto, particularmente del sector masculino.
Como parte del movimiento mundial denominado "La Marcha de las Putas", las poblanas decidieron salir a la plaza principal de la capital para explicar que cada una es libre de vestir como desee sin que ello implique críticas y ofensas del resto de la población, mucho menos ningún tipo de ataque sexual.

Integrantes de asociaciones civiles como la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos (Ddeser) así como del denominado Contingente Pue -conformado por cientos de ciudadanos a través de la red social Twitter- expusieron la alarmante problemática de violencia que padecen las mujeres, sobre todo por estigmas como la manera de vestir o de interactuar con el resto de personas.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la más reciente Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) en Puebla el 92.9% de poblanas de 15 años y más padece algún tipo de violencia.
 
Lo más alarmante es que de este universo, al menos el 42% ha sido víctima de abuso sexual, cifra similar a la media nacional estimada en 41.9%.

Ante este desalentador escenario, jóvenes, madres de familia y, en general, mujeres de todas las edades se pronunciaron por fomentar una cultura de respeto hacia las féminas desde el seno del hogar.

Las ciudadanas realizaron un performance en el cual mostraron la vulnerabilidad de las mujeres para ser ofendidas, menospreciadas y humilladas no sólo por los hombres sino por el propio género.

"Cada vez que alguien nos ve pasar con una minifalda o un escote nos gritan ‘mamacitas' y todo tipo de vulgaridades. Tenemos derecho de vestirnos libremente sin ser ofendidas", expresó una eufórica activista.

Ante la mirada de cientos de personas que paseaban por la zona, las mujeres se mostraron con diminutos vestuarios, desafiantes pero sencillas, fuertes y decididas a pelear por sus derechos.

La primera vez que me dijeron "puta"

Durante el encuentro que duró un par de horas, la ciudadanía participó escribiendo en una hoja alguna historia sobre la primera vez que les ofendieron con la palabra "puta" o bien que describieran la última escena de acoso que hayan vivido.

Las historias plasmadas en los pedazos de papel eran casos cotidianos como "fui manoseada en el camión, sólo por usar jeans ajustados" "en la calle me gritan piropos ofensivos" "a mi hermana le tocaron una pompa mientras caminaba", mismos que, según las inconformes, es urgente erradicar para preservar una dinámica de respeto y tolerancia entre la sociedad.

Objetivos de la marcha

En el evento también se leyeron los principales objetivos de la movilización, entre los que destaca eliminar los actos de discriminación hacia la mujer, evitar las ofensas por parte de hombres y de las mismas mujeres sólo por mantener vigentes estereotipos sobre la manera de vestir o desenvolverse.

Hacer que las mujeres ya no se asuman más como objetos de estereotipos, prejuicios y discriminación; detener y cambiar los viejos e inseguros paradigmas que generan discriminación y ayudan a perpetuar y normalizar la violencia de género; prevenir y eliminar actos sexuales forzados, así como concientizar a hombres y mujeres sobre el tema de violencia de género.

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